Meditación
Atenta
Pérdida
de peso y el Ego/Niño Interior
Meditación
Atenta
La técnica
de la meditación atenta es un procedimiento simple
que puede crear un estado profundo de relajación
de la mente y el cuerpo. A medida que la mente se aquiete
aunque permanezca despierta, experimentarás niveles
de conciencia más profundos y silenciosos.
1.
Empieza por sentarte cómodo en un lugar tranquilo,
donde tengas pocas posibilidades de ser molestado.
2.
Cierra los ojos.
3.
Respira normal y naturalmente; poco a poco lleva tu
conciencia a la respiración. Simplemente observa
tu respiración, tratando de no controlarla ni
alterarla en ninguna forma consciente.
4.
Mientras observas tu respiración, tal vez notes
que esta cambia espontáneamente. Puede variar
en velocidad, ritmo o profundidad, e incluso puede haber
momentos en los que tu respiración parece detenerse
un rato. Al margen de lo que suceda con tu respiración,
obsérvala en forma inocente, sin tratar de provocar
ni iniciar ningún cambio.
5.
Descubrirás que a veces tu atención se
desvía de la respiración y estas pensando
en otras cosas o prestando atención a los ruidos
que llegan de afuera. Siempre que notes que no observas
tu respiración, vuelve lentamente a poner tu
atención en ella.
6.
Si durante la meditación notas que te concentras
en algún sentimiento, estado de ánimo
o expectativa, trátalo como lo harías
con cualquier otro pensamiento y lentamente vuelve tu
atención hacia la respiración.
7.
Practica esta meditación durante 15 minutos.
8.
Al cabo de esos 15 minutos, mantén los ojos cerrados
y permanece cómodamente otros 2 o 3 minutos.
Sal de la meditación en forma gradual antes de
abrir los ojos y volver a la actividad.
Pérdida
de Peso
Perder peso
es una cosa extraña y un gran misterio para muchos
de nosotros. ¿Qué es lo que nos hace perder
peso? ¿Qué es lo que nos hace aumentar
de peso? Parece que existen tantas respuestas como hay
personas. En este artículo deseo compartir con
ustedes una perspectiva que me ha permitido perder peso
y al mismo tiempo hablarles sobre una parte del viaje
que me Ilevó a ese punto. Esto es multidimensional
así que estén preparados pare que algunas
de sus creencias se vean destrozadas porque parece que
ese es el caso cuando demos un paso fuera de la "caja"
y miramos a las cosas desde una perspectiva mes elevada,
o a partir de "un escenario mes grande". Pero,
como siempre, utilicen su discernimiento y si alguna
cosa de lo que escribo no resuena con ustedes por favor
siéntanse libres de desecharla.
La mayor parte
de mi vida fui una de esas personas afortunadas que
no necesitan preocuparse por el peso. Podía comer
un litro de helado en el desayuno y no subir ni una
onza. Esto cambio una vez que me embarqué en
el Sendero Espiritual en 1994. AI principio se trató
de una fluctuación de 3 a 5 libras, pero luego
aumentó, una vez que me tome más en serio
al crecimiento espiritual, y en 1996, para poder ascender,
empecé a hacer una compensación emocional
conciente. Dos años mes tarde conocí y
me casé con Jonathan, mi compañero de
vida. A partir de ese momento, mi peso aumentó
hasta que había subido casi 30 libras. Para mi
eso era trágico ya que disparaba todos mis miedos
de niña de ser ridiculizada y que la gente se
burlara de mi, de la misma manera que mi madre lo había
hecho. Probé con algunas dietas, usando la dieta
de alta proteínas y bajos carbohidratos; Ia dieta
del agua en la que una bajé la mitad del peso
corporal en onzas de agua, cada día, y otras
dietas mes.
Cada vez perdía
unas cuantas libras pero rápidamente las subía
una vez que dejaba la dieta. Probé hacer ejercicio,
pero a los dos días solía lastimarme un
músculo. También probé hacer yoga
durante 90 minutos del yoga Bikram que se hace en una
habitación con temperatura de 105°F durante
90 minutos 4 veces por semana. La primera vez que entré
al estudio sentí el intenso calor y pensé:
"¡Dios mío, debo estar loca!"
El sobrepeso no merece este tipo de abuso".
Aun así
perseveré y eso me ayudó más que
otras opciones y realmente tonifico mis músculos,
pero me di cuenta que no podía hacerlo cuatro
veces por semana. No estaba emocionalmente lista para
eso. Cada cosa que probaba ayudaba un poco, pero una
vez que la dejaba el peso regresaba.
Consulté
con mis guías varias veces a través de
los años acerca de este asunto y cada vez me
decían que el peso no tenía nada que ver
con lo que comía y si mucho con mis emociones.
"Está bien", me pregunté yo
misma, "¿Qué significa eso?".
Mis guías tienen una marcada inclinación
a darme una respuesta de dimensiones superiores y luego
observar como voy a descifrarlo. A veces pienso que
ellos lo disfrutan demasiado. En fin, utilizando los
principios multidimensionales que altos me habían
enseñado especulé que ello significaba
que yo debía encontrar el mérito contenido
en esa grasa adicional ya que uno de sus principios
primarios era que "todo tiene un valor". Así
que, la grasa estaba ahí para protegerme de alguna
manera y, por lo tanto, la protección tenía
su valor.
Escribí
un artículo titulado, "El Mérito
de estar Gordo" basado en este descubrimiento.
Eso me ayudó, pero no resolvió completamente
mi problema de peso de ese momento por lo que continué
mi búsqueda para encontrar una manera de perderlo
ahora.
Durante otra
solicitud de ayuda qua hice mis guías me dijeron,
en respuesta a mi pregunta de “Cómo perder peso”,
que tenía que amar primero esta grasa y una vez
que lo hiciera el peso se eliminaría. A esto
replique, "¿Están ustedes locos?
¿Han perdido la cabeza o tienen acaso una que
puedan perder? Eso tiene que ser Ia cosa más
ridícula que pudieron haberme dicho. ,Como pueden
esperar qua cualquier persona ame estar gorda?" Si, estaba yo un poco molesta.
Pero, de nuevo,
usando los principios multidimensionales que me habían
enseñado me propuse aprender a amar mis 30 libras
de grasa. "¡Ah, que divertido!" pensé
para mi. " Ya podían haberme dicho, 'aprende
a amar el estar recogiendo heces de perro'. Fue tan
difícil para mi que me rendí varias veces
antes de comprenderlo verdaderamente. Ellos me habían
enseñado que el amor, el verdadero amor, no es
una versión de co-dependencia, es un sentimiento
que expresamos a través
de nuestro comportamiento.
Está formado por cuatro componentes: confianza,
bondad, permitir y aceptar. Por lo tanto, si amaba mi
grasa podía expresar este sentimiento como:
Confiar en que
mi Alma y mi Niño Interno sabían que estar
gorda era para mi mayor beneficio, aceptar que eso tiene
un valor y que el valor es la protección,
permitir que
esté ahí y no tratar de deshacerse de
la gordura porque es de gran valor,
y, mostrar a
mi cuerpo la bondad al comprarme ropa muy linda, costosa,
tres tallas arriba de mi tata normal con la intención
de usarla por el tiempo que fuera necesario.
El permitir
y aplicar la bondad fueron los más difíciles
porque iban en contra de todo lo que se me había
enseñado acerca de estar gorda. Aprender a amar
mi gordura fue una tarea mucho más difícil
de lo que hubiera imaginado y me tomó un par
de años comprenderlo, pero, finalmente, llegué
hasta allí utilizando los principios multidimensionales.
Finalmente me relajé, comí adecuadamente,
me vestí mejor y dejé de obsesionarme
acerca de mi peso. ¡Un milagro por cierto! Y el
peso permaneció.
Durante ese
tiempo hubo grandes cambios en nuestras vidas al mudarnos
desde Los Ángeles de regreso a Kansas City a
principios del 2001. Un poco después, recibí
otra pista para poder resolver el misterio de cómo
perder peso.
Desde hacía
tiempo sabía que el Ego/Niño Interno jugaba
un rol en el aumento de peso pero no sabía exactamente
cómo. Mis guías me habían enseñado
la perspectiva multidimensional del Ego/Niño
Interno y me habían explicado que el Ego era
lo mismo que el Niño Interno y que una vez que
me diera cuenta de esto podíamos experimentar
el auto-amor ya que amarse a sí mismo es la experiencia
de querer y procurar el Ego/Niño Interno. Escribí
un artículo acerca de eso también. Se
titula “¿Acaso es lo mismo el Niño Interno
y el Ego?” Si, ellos me dan las cosas y yo las escribo.
Ese es mi trabajo.
También
explicaron que el Ego/Niño Interno (o, para abreviar:
Ego/NI) se ve a sí mismo como nuestro cuerpo
físico. ¡Esta fue una excelente pista!
Eso significaba que cada vez que yo miraba mi pequeño
cuerpo regordete en el espejo y sentía disgusto,
mi Ego/NI experimentaba ese sentimiento de estar disgustada
con él. También me enseñaron que
el único propósito del Ego/NI es la sobrevivencia
en el momento y a toda costa. Eso significaba que cada
vez que me disgustaba acerca de mi peso mi pequeño
Ego/NI entraría en acción y haría
algo que me hiciera sentir mejor en ese momento, para
que volviera a amarlo de nuevo. Eso se traducía
en comer papas fritas o cualquier otra forma de alimento
basura reconfortante. Por lo tanto, mientras más
a disgusto me sentía más estaba impulsada
por mi Ego/NI a comer para encontrar alivio. ¡Qué
terrible círculo vicioso! En virtud de que el
Ego/NI vive en el momento, el impulso de comer le está pisando los talones a mis pensamientos de disgusto.
La última
pieza del rompecabezas para la pérdida de peso
cayó justo en su lugar hace varios meses después
de que me hicieron la histerectomía y que se
me dio, en consecuencia, una terapia de reemplazo hormonal
natural (Natural Hormone Replacement Therapy). Aunque
el usar hormonas naturales me liberó de los efectos
debilitantes del Síndrome de Fatiga Crónica
que había sufrido durante varios años
como resultado de haberme movido demasiado rápido
en el trabajo de compensación emocional, esto
no era la respuesta final al tema de perder peso. Una
vez más, la pieza final involucraba al Ego/NI.
Esta vez tenía que ver con las reservas de energía
y por primera vez esta pieza no me llegó a través
de mis guías. Lo descubrí como parte del
proceso natural de aprendizaje para pensar multidimensionalmente.
Había
escrito el artículo titulado “Enfrentando el
Miedo al Éxito”, que hablaba del miedo al éxito
y utilizaba el Método para la Cuenta de Energía
que mis guías me habían enseñado,
pero no me dí cuenta de que podía ser
aplicado a la pérdida de peso. En este artículo
discutía el gasto de energía como se aplica
al Ego/NI. El Ego/NI necesita una cierta cantidad de
energía cada día para mantener el cuerpo
vivo y funcionando apropiadamente. Cuando gastamos demasiada
energía cotidianamente, agotamos aquellos niveles
más allá del punto crítico. Cuando
eso sucede el Ego/NI se mueve hacia lo que llamo el
método de maternidad. En el método de
maternidad el Niño Interno trata este gasto excesivo
de energía como si fuera un embarazo. Cuando
las mujeres se embarazan empiezan a aumentar de peso
como una protección en contra de la inanición.
El Ego/NI siente que está sufriendo de inanición
porque demasiada de su energía está yendo
hacia otros.
Normalmente
hacemos esto porque tememos que si no damos esta energía
“al estar o ser para ellos” de alguna manera no vamos
a ser amados y aceptados por aquellos a quienes se la
estamos dando. Cuando damos este nivel de energía
generalmente somos co-dependientes y estamos, de alguna
manera rescatando emocional o físicamente a otra
persona. El Ego/NI ve cada uno de estos individuos como
bebés a quienes estamos alimentando. En otras
palabras, mientras más personas cuidemos más
bebés existen a los ojos del Ego/NI. En esta
conciencia o mentalidad de cuidar al otro el NI tomará
cerca del 90% de cada bocado que pones en tu boca y
lo va a almacenar como grasa. Cuando vas más
allá de tus límites energéticos,
el Ego/NI extraerá de estas áreas de almacenamiento
la energía que deseas tomar para otros para que
puedas sobrevivir y para que continúes amándolo.
Por cierto, esto se aplica tanto a hombre como a mujeres.
El Ego/NI no ve ninguna diferencia entre el hombre y
la mujer, o a los bebés que está alimentando
o la energía que está gastando. Esto también
se enlaza cuando se está trabajando en demasía
o en la falla para delegar.
Tuve que hacer
una muy buena revisión en mi para ver dónde
estaba yo cuidando todavía. Ahora bien, aquellos
de ustedes que han leído mis libros saben perfectamente
que me considero como la reina de los cuidadores. ¡Nadie
puede rescatar a otros mejor que yo! (risas). Rápidamente
pude formular una lista de personas a quienes estaba
cuidando de una manera o de otra, en algunas áreas
de mi trabajo, en donde necesitaba desesperadamente
delegar tareas y responsabilidades a otros.
Antes de continuar
déjenme explicar lo que quiero decir por “cuidar”
(también vigilar, custodiar). Cuidar en este
contexto significa hacer por los otros algo que ellos
pueden y deben hacer por ellos mismos. Otra palabra
que se puede utilizar es capacitar o facilitar. ¡Caray,
aprender cómo no tomar el poder del otro al querer
rescatarlo es una tarea difícil para mi! Fui
madre desde los 6 años al tener que cuidar de
mis hermanos menores. Aprendí a muy tierna edad
que el que mis padres me aceptaran dependía de
mi habilidad para mantener a mis hermanos menores limpios,
a salvo y sin problemas. Mientras mejor lo hacía
más me aprobaban. Así que, para mi, el
amor y la aceptación estaban atados a la maternidad.
Aprender a deshacer
esta creencia ha sido un largo y difícil viaje.
Tuve que sentarme y utilizar otros métodos que
mis guías me estaban enseñando. Le llamo
“El Método de los Derechos/Necesidades/Límites”.
Para poder dejar de cuidar/facilitar tuve que ver muy
claramente cuáles eran mis derechos como humano,
como madre y como mujer, cuáles eran mis necesidades
basadas en aquellos derechos y cuáles eran mis
límites basados en esas necesidades.
Tomé
tres hojas de papel, tracé una línea a
la mitad. Del lado izquierdo de la primera hoja escribí,
“¿Cuáles son mis derechos?” Del otro lado
escribí “¿Cuáles derechos no están
siendo honrados?”. En la segunda hoja escribí,
“¿Cuáles son mis necesidades y cuáles
necesidades no están siendo alcanzadas?”. En
la tercera hoja escribí, “¿Cuáles
son mis límites y cuáles son los límites
que no se están manteniendo?”. Esto fue realmente
algo que me abrió los ojos, pero lo más
importante fue que me permitió identificarme
ahí en donde daba mi energía a otros para
poder ser amada y aceptada. Sin este paso, no podía
empezar a cuidar realmente de mi Ego/NI porque, por
así decirlo, no sabía, dónde o
cómo se estaba fugando mi energía. Hacer
ese ejercicio me ayudó a precisar el donde y
el cómo. ¡Qué estupendo regalo me
dieron mis guías! Casi compensó esa respuesta
de Amor. (sonrisa).
Una vez que
tuve ya muy claro en dónde iba todavía
a seguir cuidando y pude dar un paso para establecer
los límites, proseguí hasta el paso final
de hacer acuerdos. Los acuerdos, tal como he aprendido,
son cómo le decimos a los otros, cuáles
son nuestras necesidades y límites para que estos
no se conviertan en expectativas ocultas. Los he hecho
con mi Ego/NI, mi esposo, mi hija, mis amigos, mis clientes
y socios en los negocios. Tener acuerdos me permitió
honrar mis límites energéticos y ganar
el apoyo de los demás al estar haciendo esto.
Conforme avanzaba
noté que mi cuerpo empezaba a responder y dejaba
ir las libras de grasa adicionales. Hoy día he
bajado a la talla 8 de la 12 que tuve. No he hecho ejercicio
un mes porque mi bicicleta para ejercitarme está
esperando ser reparada, y he estado comiendo alimentos
basura casi todas las noches y no he subido ni una onza.
Así que, mis guías tenían razón,
el problema no es lo que comes, tiene que ver con tus
emociones y cómo manejas esas emociones energéticamente.
Seguiré
haciendo ejercicio y trataré de comer adecuadamente,
pero me doy cuenta que la pérdida de peso o el
aumento de peso no se verá afectado en gran medida
por lo anterior. Todavía hay mucho más
en esta historia, más pequeños detalles
que hacen que todo esto tenga sentido, pero este artículo
ya es demasiado largo así que guardaré el resto para grabar una audiocinta.
Espero que este
artículo los ilumine, los inspire y dé
alivio a aquellos que actualmente tienen sobrepeso.
Amar a tu Ego/NI... realmente amarlo, te brindará
mayores recompensas que todas las dietas, pastillas
para adelgazar y horas en el gimnasio juntas. Para mi,
el descubrir este conocimiento multidimensional acerca
del Ego/NI fue no sólo una solución a
mi problema de peso, se convirtió en otra avenida
para sentir amor por uno mismo y, por lo tanto, para
ascender, y ¿acaso no es eso lo que todos queremos?
En Servicio,
Jelaila Starr
El Consejo Nibiruano
Acerca de Jelaila
Starr
Jelaila Starr
es un mensajero del Consejo Nibiruano de la Federación
Galáctica. Es un canal talentoso, maestra y
Autora de “We
are the Nibiruans” y “Bridge of Reunion”. A través
de sus lecturas, talleres y artículos publicados,
el mensaje de Jelaila ha llegado a los corazones de
muchos alrededor del mundo, dándoles esperanza,
inspiración y comprensión.
En su calidad
de consejera psíquica/intuitiva, Jelaila trabaja
con individuos para ayudarlos a lograr su compensación
emocional, a asistirlos en las relaciones curqativas
y en la recodificación de su ADN. La singular
técnica de Jelaila permite a sus clientes descubrir
claramente quienes son y qué es lo que vinieron
a hacer en esta vida, así como la manera para
lograrlo
Traducción Anita Manasse
– estrellam@sion.com